SOCIOECONOMIA

 El Rumbo Erróneo de Europa

Traducción libre de un artículo publicado en el Times el 17 de febrero 2012

Las economías en lucha de la zona euro como Grecia, Portugal, España e Italia no pueden interrumpir el camino de vuelta al crecimiento. Exigirles una austeridad rígida como precio a la ayuda europea ha prolongado y agudizado sus recesiones y a hecho sus deudas más difíciles de para pagar.

UE

Esto no es un tema de debate filosófico. Los números están ahí.

Como El reportero del Times Landon Thomas Jr., informó esta semana, Portugal ha cumplido con todas las exigencias de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Se han recortado los salarios y las pensiones, reducido el gasto público y subido los impuestos recaudados. Estas medidas han aumentado la recesión, haciéndolo aún menos capaz de pagar sus deudas. Cuando recibió un rescate el pasado mayo , la proporción de la deuda de Portugal en relación al producto interno bruto fue de 107 por ciento. Para el próximo año, se espera que aumente a 118 por ciento. Este ratio seguirá aumentando mientras la economía siga contrayendose. Esto es, en efecto, la definición misma de un círculo vicioso.

Mientras tanto, la contracción de la demanda y los temores de un contagio de colapso seguirá empujando a más países europeos hacia la
peligrosa zona de la deuda insostenible. ¿Por qué los líderes de Europeos están decididos a negar la realidad? La Canciller alemana Angela Merkel y el presidente Nicolas Sarkozy de Francia, en particular, parecen incapaces de admitir que han cometido este error. Todavía están cautivados por la idea ilógica, pero seductora de que cada país puede emular el modelo alemán impulsado por las exportaciones, sin las décadas de inversión pública y los tipos de cambio artificialmente bajos, que son cruciales para el éxito de Alemania.

La señora Merkel también parece decidida a complacer a los prejuicios de los votantes alemanes que creen que el sufrimiento es la única
manera de purgar Grecia y otros países del sur de Europa de sus conductas libertinas. No hay duda de que Grecia se ha comportado inexcusablemente, gastando más de lo que podía permitirse, fallando en el cobro de impuestos a algunos de sus ciudadanos más ricos y manipulando sus libros. Ymientras nos solidarizamos con las protestas griegas contra la austeridad excesiva, no tenemos paciencia con los políticos que siguen arrastrandolos a reformas pro-crecimiento y privatizaciones. Pero la cura no es ni un castigo colectivo, ni la recesión inducida. Europa debe estar dispuesta a ayudar a Grecia a salir de sus problemas – a condición de que los políticos griegos, finalmente se comprometan ellos mismos a reformas de mercado.

Bajo la fuerte presión de los inversores internacionales, los líderes de la zona euro han ajustado recientemente algunas de sus políticas. El Banco central europeo ha inyectado la liquidez tan necesaria en el sistema bancario del continente. Los planes están finalmente en el camino de aportar dinero al Fondo Europeo de Rescate de la Unión que padece una infrafinanciación crónica. Pero hasta que no abandonen la creencia errónea de que la austeridad es la forma de reducir la deuda, incluso estas medidas no serán suficientes.

Con Grecia acercandose rápidamente al día (probablemente el mes próximo) en que ya no puedan pagar los salarios del gobierno y de los acreedores extranjeros, Europa todavía no ha soltado el necesitado  dinero del rescate. No está claro si la señora Merkel, el señor Sarkozy y otros están, jugando con Atenas o piensan que podrían llevar a Grecia a incumplir los pagos y salir de la zona euro. Los riesgos son enormes.

Como mínimo, una fracaso griego podría enviar una perjudicial onda de choque través de las finanzas y de los gobierno y bancos de toda Europa. El Ideal y la práctica de una Europa unida sufriría un duro golpe. Es un alto precio a pagar por toda Europa por aferrarse a una idea equivocada.

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